Para esa noche, los cuidó con esmero:
baños, exfoliantes, aceites y esmalte.
Él había resaltado la belleza de sus pies.
Ella le correspondió aceptando el reto.

No imaginó que fuesen objeto de deseo.
Tampoco que podrían dar y recibir tanto placer.
Nunca, que con ellos intentaría protegerse.
Jamás, que colgarían de su pulgar una etiqueta
antes de cerrar la puerta.

 

Publicado en el libro Inspiraciones Nocturnas II
Editado por Diversidad Literaria (2015)

Minirrelato publicado en Inspiraciones Nocurnas