Vuelo nupcial

No seas imbécil -le dijo Silvia riéndose- cómo vas a poder evitar soñar. Todos lo hacemos, nos guste o no. Aitor estaba preocupado. A sus habituales problemas para dormir se había sumado el de soñar intensamente cuando por fin se había dormido. Cada sueño lo volvía a despertar y el resultado era el de siempre: la sensación de caminar con chicle pegoteado en los pies al día siguiente. -¿Sabes qué pasa? No son sueños comunes y yo que soy bastante escépti...

Reto

Para esa noche, los cuidó con esmero: baños, exfoliantes, aceites y esmalte. Él había resaltado la belleza de sus pies. Ella le correspondió aceptando el reto. No imaginó que fuesen objeto de deseo. Tampoco que podrían dar y recibir tanto placer. Nunca, que con ellos intentaría protegerse. Jamás, que colgarían de su pulgar una etiqueta antes de cerrar la puerta.   Publicado en el libro Inspiraciones Nocturnas II Editado por Diversida

A mi viejo

Un día de marzo de hace demasiados años subí al taxi que me llevaba al aeropuerto y después de haberte despedido, vaya a saber por qué le pedí al taxista que espere. Bajé a darte otro beso. -Cuidáte- te dije desde la puerta de tu casa. -No- me contestaste mientras asentías con la cabeza. Y ahí sí, más tranquilo, me fui. No resultó extraño que a vos, que toda la vida fuiste un rezongón, el ictus te dejara con un 'no' como única palabra. No a esto, no...

A David

El 30 de septiembre de hace 57 años nacía David Smolarchik, aquel flacucho de cara seria que conocí en la escuela y que de a poco se convertiría en mi hermano. Probablemente haya sido la persona más inteligente que conocí. Era medalla de honor en todo lo que estudió, tenía una carrera profesional brillante y en los EEUU estaba contruyendo su sueño americano personal. Pero en 2001 tuvo la mala idea de irse de este mundo y me dejó -como dijera Alberto Cor...

Peter Pan

- Para mí, las mujeres se dividen en dos grupos: las que me calientan y las que no me calientan. Mientras esta frase, a modo de sentencia, quebraba el silencio, una mujer caminaba con dificultad entre las mesas del salón. - ¡Mira ese culo! exclamó. ¡Ella sabe que está en el grupo de las que me calientan! - ¡Vete a hacer puñetas! contestó la mujer volviendo la cabeza El diálogo podría haberse escuchado entre jóvenes en una disco, pero no, estaba e...

Demasiada sal

La cuchilla, impiadosa, caía una y otra vez. La cebolla, rendida, exhalaba su aliento. Una lágrima llegó a su boca, y luego otra. Y otra. Y muchas más. Buscó aire fresco, pero no. Más, más y más fueron llegando. Demasiada sal –pensó- Demasiada sal. Es más fácil corregir la falta de azúcar Es más sano ponerle pimienta. Es intolerable que sea insípido. ...